En más de una ocasión hemos dicho que cada parto es único. Yo he tenido dos, ambos vaginales, pero poco más tienen en común. El primero fue natural, el segundo fue un parto inducido.

Y es que cuando te hablan de inducir, o provocar, la situación asusta.

Antecedentes

Mi primer embarazo finalizó en la semana 42 de manera natural. La niña venía pequeña y la iban controlando con ecografías. Mensuales al principio y semanales el último mes. Pasada la semana 40 iba a monitores cada 3 días. Consistía en monitorizar al bebé durante media hora, más o menos, y una posterior consulta ginecológica. Todo iba controlado a pesar de que la niña pesaba menos de lo que debería. Y finalmente mi niña quiso salir por sí sola. El parto fue inmejorable.

No fue tan bien en el segundo parto. El embarazo, sin embargo, tenía muchas similitudes. El niño también venía pequeño. Cuatro años después la ciencia había avanzado lo suficiente como para saber que era por hipertensión uterina. Que las venas que llegaban al útero estaban un poco obstruidas, vaya. Por eso, en la semana 36 empezaron a hablarme de inducir el parto.

A partir de la semaña 37 un embarazo se considera a término pero como mi niño venía pequeño lo dejaron una semana más. Recién cumplida la semana 38 ingresé para que naciera mi segundo hijo.

Fases del parto inducido

La primera fase es el borrado del cuello del útero. Como no estás de parto, tu cuerpo no sabe que tiene que prepararse. Por eso lo hace la medicina moderna. Mediante unas sustancias llamadas prostaglandinas, se reblandece el cuello del útero y comienzan las contracciones. Puede darse en gel, por vía oral, o la más común, la vía vaginal. El Propess es una especie de tampón, más fino y largo, que te meten a las puertas y que puede estar hasta 24 horas.

Dicen que los partos inducidos suelen alargarse mucho más que los naturales. En mi caso eso fue lo que más retrasó mi parto. Durante 24 horas sin moverme de la cama y monitorizada en todo momento. Sólo pude moverme para comer. Cada 3 horas venía en ginecólogo a medir el cuello, pero no había mucho avance.

Hay mujeres que el Propess les hace mucho efecto y tras pocas horas se ponen de parto de manera natural, por eso es siempre la primera opción, porque es también la menos agresiva.

Si tras 24 horas tu cuerpo no se pone solo en marcha, es cuando se toman en serio eso de provocar. A mi me dejaron desayunar y ducharme antes de pasar a la siguiente fase.

Que es la rotura de la bolsa. ¡La sensación es de incontinencia total! Es como explotar un globo dentro de tu vagina, pero el agua sale y sale, y no puedes hacer nada para evitarlo. Lo bueno es que no duele nada.

Hasta ese momento el bebé está plácidamente. Mi niño ni siquiera estaba encajado. Pero esa rotura de bolsa hace que tu cuerpo despierte y que tu bebé se empiece a preparar.

Seguí monitorizada mientras iba poco a poco expulsando todo el líquido amniótico. Tras 15 o 20 minutos me pusieron la oxitocina por vena, y una hora después mi bebé estaba fuera. No tuve tiempo ni de pedir la anestesia epidural. Fue más doloroso que el primer parto pero también mucho más rápido.

Sentimientos divididos

Cuando me hablaron de inducir el parto, porque provocar suena aún peor, fui bastante reacia. Un bebé prematuro no es la idea que tenía yo en mi cabeza. Y más cuando ya había pasado por un embarazo parecido y la niña había nacido sola y en perfecto estado de salud. De hecho tuve una profunda conversación con la ginecóloga pidiéndole tiempo. Yo estaba, y sigo estando segura de que mi hijo hubiera salido igual de tarde y bien que su hermana. Pero la ginecóloga me aconsejó encarecidamente que no lo retrasara.

El momento de la rotura de bolsa para mi, emocionalmente, fue muy duro. Me sentí como echando a mi hijo fuera de mi. Obligándole a salir contra natura. Recuerdo que lloré, sin poder evitarlo. Incluso llegué a arrepentirme de haberle hecho caso a la ginecóloga. Pero nunca sabes lo que puede pasar. Al día siguiente mi marido me contó que una conocida había perdido el bebé una semana antes de la fecha prevista de parto. En ese momento me liberé. Como decía, nunca sabes lo que puede pasar, o lo que hubiera pasado si…

Categorías: Embarazo

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