Hay cosas que pueden ayudar a mejorar tu experiencia durante el parto. Hacer yoga puede ayudar al bebé a estar en la posición óptima. La meditación o visualización puede ser útil para cuando llegue el día del parto y las cosas realmente se intensifiquen. Tu cuerpo puede hacer cosas extraordinarias cuando tu cerebro está a bordo. Y sobre todo, saca la palabra «dolor» de tu vocabulario.

La acupuntura puede ser una excelente rutina durante el embarazo; sobre todo como herramienta para darle la vuelta a un bebé que viene de nalgas.

También están las clases. Tu matrona te llamará para asignarte un grupo. Cada maestrillo tiene su librillo, yo con dos matronas diferentes he tenido experiencias y aprendizajes diferentes. Esas clases son ideales para resolver todas tus dudas con la persona adecuada. Generalmente, al menos las dos matronas que yo he tenido en las clases, tenían amplia experiencia en partos reales, así que si hay algo que quieras saber, ver o conocer más en profundidad, no dudes en preguntar. Por absurda que creas que es la duda, seguro que no has sido la primera mujer en preguntarla.

Lo más importante de estas clases, además de conocer otras mujeres con tus mismas dudas e inseguridades, y compartir y charlar sobre el tema, es que clase a clase vas viendo el momento cada vez más cerca, te vas preparando mentalmente y cada vez te ves más capaz.

 

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