Los primeros meses puede sentirse perdid@ si la cuna es muy amplia. Viene de un espacio muy reducido, por eso es preferible ir adaptándole poco a poco. Un moisés o una mini cuna son la mejor opción esos primeros meses.

Si duerme durante el día, no hay que bajar las persianas del todo ni andar de puntillas por la casa. Al contrario, es mejor que se acostumbre al nivel de ruido normal.

Los rituales a la hora de dormir por la noche son la clave para que el bebé aprenda a dormir sólo y a la misma hora. A partir de los tres meses necesita una cierta rutina, por eso hay que procurar acostarles a la misma hora y siguiendo un mismo ritual. Esto deberá mantenerse durante los siguientes años. Cantarle una nana o, más adelante, contarle un cuento le ayudará a conciliar el sueño.

A partir de los seis meses puede que no necesite la toma nocturna, sobre todo con biberón. Es mejor dejar que aprenda a dormir sol@ en su cuna, aunque puedes estar cerca o dejar una luz encendida para que no se sienta solo. Un error que yo cometí con la primera es aostumbrarla a dormir en nuestra cama y luego pasarla a la suya. Comenzamos a los 6 meses y aún estamos sufriendo las consecuencias.

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