A l@s niñ@s de dos años les encanta copiar, y sobre todo, la repetición. Si dependiera de ellos, todo estaría en repetición. Ya lo hemos visto anteriormente, pero es importante para establecer rutinas.

No tiene que ser algo demasiado estricto, pero se recomienda tener rutinas para que tu peque sepan qué esperar y cuándo. Por ejemplo, las mañanas pueden parecerse a esto: cambio de pañales, desayuno, vestirse y  un poco de tiempo de juego antes de salir por la puerta. Algo parecido puedes hacer por la noche para ayudar a prepararle a irse a la cama: un baño seguido de la cena, y luego tal vez un rato de juego tranquilo o un cuento con luz suave. Haz lo que sea que funcione para ti, pero seguir una rutina es clave para minimizar las batallas a la hora de dormir. La idea es mantener las cosas lo más predecibles posible.

Pero aunque pueda estar obsesionado con que las cosas sean iguales, o hacer lo mismo una y otra vez, también le gusta aprender y explorarlo todo, y resolver las cosas por sí mism@.

Le encanta presenciar y causar acciones y reacciones, como tirar cosas para verlas bajar, encender y apagar las luces, abrir y cerrar la puerta, empujar y tirar de juguetes, etc.

Es imposible razonar con tu peque porque todavía no tiene autocontrol, pero todo su afán es reafirmar su autonomía. Un NO es un berrinche, y comienza a saber lo que es la frustración. No te preocupes ni te sientas mal por ello. Aunque pueda causarte angustia, es muy normal que los niños de dos años intenten sobrepasar los límites, así es como aprenden. No está actuando de manera desafiante para herirte o molestarte, es el instinto, está explorando su identidad y sus habilidades. Tenlo presente, te hará falta. Eso, y paciencia.

Tiempo de juego

Aunque puede disfrutar de estar cerca de otr@s peques, todavía tiende a guardar silencio cuando se trata de jugar. Juega cerca de otr@s peques, pero no con otr@s peques. Los profesionales se refieren a esto como un juego paralelo.

Incluso en los grupos de juego, va a jugar individualmente y hacer sus cosas. Aún así, los expertos dicen que es beneficioso, incluso si no interactúan.

Cuando interactúa con sus compañeros de juego, incluso puede ser un poco violento. En general, l@s niñ@s de dos años son propensos a golpear, abofetear, empujar y agarrar con regularidad. No son particularmente amigables. Este tipo de comportamiento agresivo hacia otros niños, adultos u objetos, es totalmente normal: es su forma de explorar, y todavía no comprende del todo que acciones como golpear son ofensivas.

Este es el comportamiento típico de los niños pequeños y su desarrollo normal. A medida que tu peque crezca, también lo hará su capacidad para comunicarse con las palabras, y no con los puños.

Mío, mío y mío

Es excesivamente posesiv@: es un requisito para cualquier niño de dos años defender (como si su vida dependiera de ello) cualquier objeto con el que alguna vez haya jugado o con el que pueda desear jugar en el futuro. Para comprender cómo se siente, imagina cómo te sentirías si un extraño te cogiera prestado tu teléfono móvil. No esperes que comparta o juegue bien. Gran parte de su comportamiento “social” inevitablemente va a girar en torno a reafirmar que todo es suyo. Nuevamente, no podemos esperar que los niños de dos años compartan. Como tampoco podemos esperar que hagan turnos por su cuenta, pero para eso estás tú, para ayudarle a aprender a “turnarse” y esperar hasta que otr@ niñ@ termine de jugar con el juguete deseado. Tampoco puedes esperar que sea generoso, o que  colabore o haga amigos. En el mejor de los casos, jugará bien junto con otr@ peques.

¡Pero hay esperanza! Está adquiriendo habilidades sociales. Los estudios muestran que muchos niños de dos años comienzan a expresar empatía por primera vez. No significa que vaya a hacerlo, simplemente que el potencial emocional para la empatía está brotando durante este año de la vida.

Esto puede manifestarse de maneras sutiles, como expresar angustia cuando otr@ peque está llorando, o al ofrecerle un abrazo o un juguete a una persona que parece triste o enfadada.

Ahora que sabes lo que se considera una conducta cognitiva, social y apropiada para su desarrollo, aquí va una breve lista de conductas que pueden justificar una visita al pediatra:

– Tiene un retraso de idioma o no habla en absoluto

– Utiliza tonos extraños, repite palabras o frases una y otra vez

– Puede que no responda a su nombre

– Puede reírse, llorar o gritar inapropiadamente

– Se centra en un solo tema a la vez, a veces obsesivamente

– No participa en juegos de simulación

– Muestra poco interés en jugar cerca de otros

– Muerde o se lastima a sí mismo

– Exhibe movimientos repetitivos, como aleteo de manos o agitar los brazos

– Extremadamente sensible a muchas sensaciones, como olor, tacto, ruido, tela, etiquetas en la ropa, etc.

– Tiene trastornos importantes del sueño

– Tiene problemas de comportamiento tales como agresión, hiperactividad, impulsividad excesiva, etc.

Algunas de estas señales quizás indiquen un retraso o un problema más serio, o podría no ser nada en absoluto. Para estar seguro, hable con su pediatra.

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